Cuál es el Objetivo

Hoy quiero compartit con vosotros una entrada de la que va a ser una serie muy especial de entradas escritas por algunos de los amigos que cito en este blog.

Empezamos con la entrada de CÉSAR GARCÍA, que se embarcóconmigo  en esta nave que pone rumbo a la maratón. El pasado domingo 19 de octubre de 2014, corrió su primera media:

¿CUÁL ES EL OBJETIVO?

MEDIA CESAR1

Allá por el mes de mayo (2014) varios amigos por separado confluyeron en animarme para preparar una meta: un marathón en menos de un año.

Yo, con condiciones físicas adecuadas (corazón, metabolismo, etc.) pero sin una forma física excepcional, acepté el reto, pero en ese momento no. En realidad, las metas tienen un día en el que se visualizan, pero uno las interioriza con antelación, siendo consciente o no de ello.

Eso me pasó a mí.

Desde fechas pretéritas tenía pensado ser marathoniano. Y se dio una confluencia de astros, y no dejé perder la oportunidad. Me subí a ese tren.

Para ello, empecé a testar mis fuerzas. Sin grandes metas inmediatas, sabiendo que el objetivo es el marathón; y no llegar el primero, sino finalizar la carrera.

Me establecí un calendario de entrenamientos, ajeno al “ruido” amable de los que aconsejan basados en su propia realidad. Yo seguí tenaz en mi “método”, pero aceptando consejos. Es decir, la cuadratura del círculo: escuchar y aprender, sin renunciar a uno mismo en la forma de hacer.

Y eso porque el metabolismo, la vida, los anhelos, los miedos de cada uno son distintos.

Oigo que uno ha corrido en la semana 5ª, XXkms más que yo, y que está atacando la cota de los XXXkms, perfecto… yo a mi tran tran…. A conocerme a mí mismo, a percibir mis sensaciones e intuir si seré capaz o no de alcanzar mi meta, no por como vayan los demás, sino por cómo me siento yo.

Aquí hay toda una parafernaria de sistemas, aparatos, mediciones, etc., que son válidas, pero si uno no se siente, no se analiza, eso queda en nada. Amén de correr el riesgo de que el día de la carrera te quedes sin pila en el cacharro y andes totalmente perdido…

Toda esa cacharrería está bien… pero ¿y si el día de la carrera por lo que sea, no estás como en los entrenamientos, por lo que sea? Si no te has estudiado a ti mismo, estarás fuera…la carretera te echará.

¿Lesiones? Sí, las hay y se superan porque no puedes olvidar el fin: 42kms, a meses vista. Mejor descansar una semana que forzar la máquina y rompernos irremediablemente. Aunque nuestros “partner” lleven otros ritmos… esos son ellos, no tú.

¿Método? Sí, claro, pero el que, una vez que te conoces, sabes que es el idóneo. Ahí has de reflexionar sobre ti, sobre tus metas, sobre quién eres, como estás y cómo puedes sortear los problemas…autoconocimiento interior. El resto… es ruido y un esforzarse tras el viento. Banalidades que entorpecen tu concentración.

Hay días que estás mejor… días que haces pereza….días que estás ocupado… y ahí tienes que tener claro tu objetivo: la marathón.

He sido “condescendiente” conmigo mismo… he visto que el cuerpo es hedonista, que el cerebro busca “dolores imaginarios” para que tires la toalla, pues sabe que estás llevando al cuerpo al límite.

La misma pregunta…¿Cuál es mi objetivo?

Cuando uno está cansado de luchar contra todo eso, cobra especial interés la otra pregunta…¿porqué quiero alcanzar ese objetivo?

Y con la respuesta interiorizada, callas a la pereza, al hedonismo, a las lesiones, a las prisas, a los que te aconsejan cosas que no son contigo, a los que abandonan, a ti y a tu entorno.

A partir de a ahí, solo escuchas tus pisadas… y cuando alcanzas el mantra en el paso, ni siquiera eso… escuchas el latido de tu corazón, y miras a tu alrededor como si fueras de ocupante en un tren, parece que te paras, entiendes la teoría de la relatividad, que tú te mueves, pero que estás estático…y has terminado el entrenamiento.

El resto, repetición, de dos elementos (tus piernas) tomados de “n” en “n”, es decir, los kms que quieras correr…

Y con eso llegué a la carrera, con el objetivo inicial de finalizar mi primera media marathón.

MEDIA CESAR 2

Esa es la diferencia entre estrategia y táctica. La estrategia me llevará al marathón y para ello tácticamente corro la media marathón…

El ambiente está tenso, ves como la gente se ha preparado, ves que l@s hay verdaderamente preparad@s… Pero tú no has de flaquear… cada uno tiene su carrera, su meta, su objetivo. No puedes dejarte intimidar…tú conoces tus debilidades y fortalezas, si no, no habrías llegado hasta ese momento. Y si no las conoces, prepárate para sufrir. Y piensa que posiblemente abandonarás…

Empiezas la competición…hay mucha gente, pero estás solo, tú con tu motivación, tu reto, tu objetivo. Algunos que crees que físicamente no están como tú, te adelantan… y crees que es porque tú vas mal, o lento…y si no estás centrado en ti, te harán dudar….no sabes si ellos quieren abandonar a los diez mil, o estar en cabeza los primeros kms. para saludar a su familia, o simplemente no saben lo que hacen, pero tu mente está en lo peor: tu no lo lograrás…de nuevo el hedonismo, la autocomplacencia y el enemigo interno.

Yo he entrenado más por caminos que por asfalto y la carrera era por asfalto al 100%… noto mis gemelos a las primeras de cambio (3km) sobrecargados… busco no centrarme en el dolor, pero mi cerebro busca la solución hedonista, sabiendo que el abandono no es una opción…ahí aprovecho el punto débil (hedonismo) para dar con la solución…Corro entre una alameda…¿sí? Pues entre los setos hay gravilla…corro por ahí 3 kms. aunque me avisan que me haré un esguince. Sé lo que hago porque lo he sentido, lo he vivido y lo he visto…mis gemelos reaccionan a la perfección… calientan y me piden mas kms. por asfalto. Inconveniente superado…

Vuelves a centrarte en tu carrera, no en el objetivo, sino en tus sensaciones, en tu estado físico… de momento no ha llegado el momento de centrarte en tu estado emocional… aún es pronto… y vas por el km10.

Encuentras compañeros de carrera, pero ellos, al igual que el público, la familia, los amigos que te acompañan, no dan pasos, no mueven las piernas tuyas… esas solo las mueves tú, con tu entrenamiento y tu objetivo.

Paulo Coelho escribió una obra que se llama “El vencedor está solo”, sí, claro, pero también el corredor.

Pero recibes el ánimo de la gente que te jalea en señal de respeto por tu heroicidad, y también estás en el pensamiento de tus seres queridos que, incluso desde la distancia, te mandan sus pensamientos y que tu recibes, siendo consciente que también, en cierto modo, no puedes fallarles a ellos.

Cada zancada te acerca a tu meta, pero cada zancada mal dada, también te puede alejar de la misma, mucho más de lo que te acerca la zancada buena.

Tu mente revisa tu cuerpo… buscando alguna molestia o dolor para echarte en cara…si lo encuentra y te lo avisa, ahí le dijo: en los entrenamientos sufrí más… subí más cuestas, corrí con flato, corrí con sobrecarga en los tobillos. Esto no es nada.

Cuando el dolor real sale, es cuando toca el empeño, la determinación, el rozar la gloria. Obviar lo que te queda, y obviar el dolor. Ya estás en el mantra… corres y solo pararán tus piernas un calambre…nada más. Empiezas a disfrutar del esfuerzo, de la carrera, de alcanzar el reto.

Ves a gente que abandona, otros que siguen en la carrera pero caminando: Mi cerebro ni lo insinúa: autodisciplina espartana: No es una opción andar ni abandonar. Ni lo piensa mi traicionero hedonismo. Ya me he superado a mi mismo internamente. Ahora soy poderoso. Nada me detendrá de mi objetivo.

Llegas al km en el que todos con los que había entrenado, me decían que a partir de ese km el metabolismo cambia y tienes un muro…yo lo había entrenado y creyendo lo que me decían, no me fiaba mucho de las sensaciones de mi cuerpo en sentido diametralmente opuesto.

En la carrera mi compañero a partir de ese Km me dijo…tira que vas fuerte. Me frené porque quería llegar….

A los dos kms siguientes, sin percibirlo, mi cuerpo aumentó el ritmo…mi compañero de carrera se despidió de mi….medí las fuerzas y efectivamente, había dosificado bien.

Me hice un autochequeo de sensaciones… abductores, gemelos, cuádriceps, brazos, diafragma, pies….nada de endomodos, ni cardiómetros, ni relojes…¿Cómo me siento?

Resultado: POSITIVO.

Aumenté el ritmo, feliz, sabiendo que iba a llegar, sabiendo que podría conseguirlo…me sentía fuerte, poderoso, autosuperado.

Sonreí, apreté los dientes, esprinté el último km….adelantando incluso a los de los patines….mil metros superando a muchos de aquellos que al principio pensé que estaban mejor que yo… muchos lesionados, prestos a abandonar en el último kilómetro, o ya andando.

Sientes la ovación del público que se maravilla de tu esfuerzo, pero me da igual… es por mí, por saber que podré hacer lo mismo con 42kms en las piernas….

Me sentí alegre, no por adelantar a todos aquellos que iba dejando atrás, sino por no haberme dejado llevar por las impresiones del principio, por haber superado en mi mismo el bombardeo del exterior.

Al final, mi gloria solitaria, pero objetivable en 1:54´…..

¿Gana solo el primero?

Mi objetivo es la marathón… ¿he conseguido algo?

¿Tú qué crees?

MEDIA CESAR 3

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1 comentario

  1. Pingback: César: Objetivo cumplido! | 42 años 42,195 kilometros

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