¿Se te hace largo un maratón?

¿Se te hace largo un maratón? Piensa en esto

Visto en:  Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com

Da igual la experiencia que se tenga, o que se sea un absoluto novato en la materia. No hay nadie, ni viejo ni joven, ni rápido ni lento, a quien un maratón se le haga corto. Y si dice que sí, no está diciendo toda la verdad. Correr durante más de un hora ya comienza a ser una actividad que podemos considerar “larga”. Y más teniendo en cuenta que, aunque el día de la carrera estamos abrumados por la emoción y por el propio evento, el ejercicio en sí es (vamos a reconocerlo) monótono. Por monótono quiero decir que no exige mucha atención por parte de nuestra cabeza, lo cual nos haría estar distraídos y que se nos pasara el tiempo más rápido.

En parte, la sensación del famoso “muro” es producida también por un cansancio de la mente. Es muy difícil mantener un estado de concentración alto durante toda la carrera y, conforme pasa el tiempo, más vamos notando los estragos. Al proceso físico que sucede en nuestro cuerpo con las reservas de energía, se le suma el que nuestra cabeza aprovecha ese hecho para recordarnos que ya “no quiere correr más”.

Saber que un maratón se va a hacer largo es ya la primera estrategia para combatir esa sensación del cerebro cuando no quiera correr más. Pero ¿qué podemos hacer para tenerlo ocupado y tratar de hacer más llevadero el maratón? Una pista: no vale concentrarse en el dolor de piernas, eso lo hará aún peor.

Por ejemplo, te alegrará saber que, posiblemente, en el momento de empezar la carrera, lleves más tiempo despierto del que vas a tardar en completarla. Y si no es así, durante la carrera va a llegar un momento en el que la hora a la que te levantaste y a la que vas a acabar la carrera estarán a la misma distancia. ¿Por qué no tratas de calcularlo mientras corres?

Y es que calcular mentalmente mientras corremos es una actividad que nos va a distraer enormemente. Además, con el esfuerzo se hace más difícil, así que más tiempo que estaremos ocupados. Por ejemplo, pensar y calcular qué fracción de carrera llevamos en cada kilómetro que pasa también sirve. Al pasar por el 3 habremos completado 1/14 parte de la carrera, en el 7 ya llevaremos 1/6 parte, en el 14 ya será 1/3. ¿Qué más fracciones puedes sacar? Cuando pases el 21, además, esas fracciones las podrás pensar en negativo, y usarlas para tu propia notivación: “¡vamos, que sólo me queda 1/6 de carrera!”

Un truco: si llevas un reloj con GPS que te pita cada kilómetro, cambia la configuración para que lo haga cada dos. Lo oirás menos veces, te molestará menos, y además, no necesitas saber el tiempo exacto en cada uno de los 42 kilómetros, ¿verdad?

Otra opción es que te vayas fijando en cosas del circuito. Trata de aprenderte el mapa y adivinar, tras cada curva, el sentido que tomará la siguiente. Es un reto mental fácil de seguir y que te ayudará a mantener una concentración estable en toda la carrera. O dedica tiempo a leer las camisetas de la gente que corre a tu alrededor, intenta llevar una cuenta de cuántas provincias distintas has visto corredores.

También puedes pensar en las horas que has dedicado a entrenar el maratón. De media, en un entrenamiento para el maratón, se suelen correr unos 200-250 kilómetros al mes. Si has estado 4 meses preparando, eso aproximadamente serán unos 4.500-5.000 minutos. Un maratón son 180-250 minutos. Nada en comparación, ¿a qué no?

Por último, quiero dedicar estas líneas a los que nos estéis leyendo y no corráis, si es que hay alguien. Una cosa: correr sí nos gusta ¿eh? Es más, nos apasiona. El reto del maratón es algo tan especial que no podemos explicar con palabras. Pero al mismo tiempo, se nos hace largo. Si no puedes entender que algo que nos gusta se nos haga largo, me temo que no tengo una respuesta. Una posible explicación es que nos sentimos como auténticos héroes cuando lo conseguimos. En realidad, correr un maratón no es difícil. Lo difícil es entrenarlo 😉

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Reposo absoluto

El jueves me quité la cinta, kinesyotape, que recorría mi abdomen, justo por encima del recto abdominal. Las sensaciones eran de molestia leve, así que ayer, tal y cómo os dije, salí a correr.

Elegí el kilometrín por ser tierra y así entrenar en un firme más blando que el asfalto. Me fijé el objetivo de hacer sólo 5 kms, y es cierto que los hice rapidido para mis costumbres: sabía que iba a correr una distancia corta y que me podía permitir ese ritmo, en concreto en torno a los 5´…. Yo calculo que mi maratón la tengo que hacer entre 6,15 y 6,30 minutos por km.

¿O no me lo podía permitir?

En el km 1,5 me di cuenta que en este tiempo de semi-parón no había perdido piernas. En el km 2 las molestias eran dolor, y a partir de ahí un calvario en el que casa zancada era un puñal sobre un pinchazo.

Estiré, me duché y me senté a comer… ¡qué dolor cuando me incorporé de la silla!.

Me tumbé a reposar… ¡qué dolor cuando me levanté!

Salí a hacer la compra… ¡cada paso era cómo si se me clavase algo en esa zona que ya estaba acompañada de un dolor agudo y punzante!

Esta mañana mi fisio me dice que tengo roto el recto abdominal y que al menos son OTROS 15 días de resposo. Esta vez absoluto.

¿Cómo va a ser resposo absoluto si ya el ir y venir a trabajar son 7 kms 3 días en semana y 14 kms otros 2?

¿Cómo dejar al equipo de voley?

¿Cómo alcanzar mi objetivo?

Hoy lo veotodo un chin negro. Hoy mi proceso de autocoaching está nublado.

¿Qué voy a hacer?

¡Pedir ayuda a un coach!

¿Todo el mundo puede?

¡SÍ!

Estoy firmemente convencido de que todo el mundo puede afrontar este reto y superarlo.

Empecé a trotar en abril, sin ningún objetivo claro, sólo hacer un poco de ejercicio porque me notaba anquilosado después de 2 años de inactividad. Antes  de esa fase acumulé otra de unos 7 años en los que nadaba prácticamente a diario entre  1500 y 2000 metros.

Lo combinaba con patinar algún sábado, con largas caminatas, y con algún deporte de “temporada”, tipo snowboard o buceo.

Pero todo se podía dejar o aplazar con cualquier excusa: tengo cosas que hacer, hoy hace frio, o mucho calor, etc…

Lo que cambia tener un objetivo es que sistematizas la actividad y la ajustas al tiempo que tienes disponible. Lo conviertes en rutina.

A eso volveremos otro día.

Hoy quiero explicar quién soy y por qué creo que TODO EL MUNDO PUEDO.

Empecé este proceso, cómo os he dicho, hace un mes, con estas características:

42 años y 4 meses

75 kilos

172 cms

Test de Cooper:  2 kms

1 hora: 7 kms

1 km: 2´30″

5 kms: 32´

 

Un mes más tarde:

42 años y 5 meses

172 cms

Test de Cooper: 2,32 kms

1 hora: 8 kms

5 kms: 30´

 

Igual es poco, pero creedme que cuando se pasa de inactividad casi total, a retomar el deporte, y ver que siguiendo el plan de entranamiento se empiezan a notar mejorarías, mínimas, pero mejorías y lo que es más importante, sin lesiones… ¡el subidón es incréible!

 

Os dejo una tablita dónde poder “compararte” con otros de tu edad, aunque es más ilustrativo que fiable:

 

¿Porqué este blog?

Hola.

No sé si los que me seguís os preguntaréis por la necesidad de hacer este blog.

Yo sí me lo he estado planteando durante varias semanas hasta que he decidido hacerlo.

¿Porqué este blog?

Para mi, por varias razones:

– El Objetivo:

Me parece un objetivo precioso correr una maratón.  Y me parece un objetivo aún más bonito, al menos para mi, marcarme ese reto de correr 42 kms (y pico) justo ahora que tengo 42 años.

– El Método:

Otra de las cosas que me han motivado es el método empleado para entrenarme, que va más allá del entrenamiento físico (y que compartiré con vosotros en próximas entradas). A mi entender la frase “mens sana in corpore sano” tiene sentido completo cuando se corre maratón o cualquier otra prueba de ultradistancia. Y la mente abarca pensamientos, creencias, sentimientos, emociones…

El método que he empleado, fruto de mi formación como coach (personal, ejecutivo, educativo, sistémico y deportivo) es el coaching, concrétamente el autocoaching .

El escribir este diario es parte del método: me sirve para reflexionar sobre el entrenamiento, sobre las sensaciones que me provocan, y además el hecho de compartirlo me ayuda porque pienso que a alguien le puede ser útil.

Me motiva que a alguien le pueda motivar.

– El proceso:

Entre 6 y 7 meses separan el momento de decidir que iba a prepararme en serio para correr la maratón, y la fecha de la carrera. Más de 6 meses de autoaprendizaje, de fortalecimiento, de caer para levantarme, de volver a caer y volver a levantarme, de superación, de arrojo, de alegría, de coraje, de sufrimiento, de amistad y compañerismo, de soledad, de…

– La invitación:

¿Tienes una edad que consideras poco apropiada para correr la maratón (o lo que sea)? ¿O más bien es tu percepción de tu forma física?

Te invito a seguir este blog y a pasito a pasito, correr una maratón antes de que acabe este año 2014

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